Cada pieza es elaborada por artesanos de comunidades ubicadas en los alrededores de Chichén Itzá, herederos de una tradición cultural que ha perdurado a lo largo de generaciones. A través de sus manos y de conocimientos ancestrales preservan técnicas artesanales que forman parte del legado vivo de la civilización maya.
La colección se distingue por su paleta de colores suaves y armoniosos. Los delicados trazos realizados a mano revelan el talento y la dedicación de los artesanos, y convierten cada pieza en una obra única e irrepetible.
El proceso de creación es completamente artesanal: selección y extracción de los materiales naturales, modelado, secado, grabado, aplicación de color y acabados finales. Todo pasa por las manos expertas de sus creadores.